¿Por qué es lento el crecimiento de los salarios y la productividad?

  • 11 Sep 2017
  • By Natalie Denby and Bluford Putnam

A pesar de la escasez de oferta de mano de obra, el crecimiento de los salarios y la productividad permanece bajo en los EE.UU. El crecimiento de los salarios se situó a solo 2.5% en julio de 2017, al mismo nivel de los resultados posteriores a la recesión. El crecimiento de la productividad laboral promedió solo 1.1% entre 2007 y 2016. En contraste, entre 1995 y 2007, la tasa de crecimiento promedio fue 2.5%. Aunque se puede culpar parcialmente a los factores cíclicos, existen varias características estructurales clave de la economía de los EE.UU. que contribuyen a la reducción del crecimiento. El crecimiento de los salarios y la productividad están siendo frenados constantemente por expectativas de inflación baja, datos demográficos de la fuerza laboral y el cambio en la distribución de nóminas en la economía en favor de sectores de salarios bajos.

El acta de sesión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC por sus siglas en inglés) de la sesión del 25 y 26 de julio, recalcó su preocupación sobre los datos de salarios y productividad. El comité hizo notar que existe "escasez de oferta de mano de obra, pero... existe poca evidencia de presiones sobre los salarios". Algunos participantes del FOMC especularon si la "contratación de trabajadores menos experimentados con salarios más bajos" era un factor que contribuía a ello. Otros señalaron que el crecimiento de salarios bajos es acorde a lo que indicaría el crecimiento de la productividad y la tasa de inflación (ambos lentos, recientemente). De hecho, la preocupación de la Reserva Federal sobre el crecimiento de salarios y productividad, probablemente será un factor principal en el debate sobre el momento y punto de conclusión de futuros aumentos de tasas – argumentando menores aumentos y más distanciados en el tiempo, y tal vez un punto de conclusión alrededor de un rango de 1.50% a 1.75% para fondos federales.

La inquietud del FOMC sobre el crecimiento de salarios y la productividad es difícilmente única.  Tanto los analistas como los académicos han adelantado una serie de teorías para explicar los números tan bajos.  Los sospechosos favoritos son la debilidad persistente en el mercado laboral que no se incluye en el anuncio del número de desempleo; la rigidez de salarios nominales a la baja; una medición incorrecta del rendimiento, particularmente en los sectores de servicios y los relacionados a la tecnología; una sequía de avances tecnológicos que estimulen la productividad; una disminución del crecimiento del capital; y el deterioro de la calidad de la educación pública.

Aunque muchos de estos factores pueden jugar un papel al limitar el crecimiento de los salarios y la productividad, la economía de los EE.UU. también ha sufrido varios cambios estructurales: 1) expectativas constantes de baja inflación, 2) cambios en los datos demográficos de la fuerza laboral, ya que la generación de la posguerra (Baby Boomers) sale de la fuerza laboral y los "Millennials" entran, y 3) la cambiante distribución de las nóminas por industria, que favorece a los sectores que pagan menos. Nuestra opinión es que los cambios estructurales son responsables en gran parte del modesto crecimiento de los salarios y la productividad en la expansión económica posterior a la Gran Recesión de 2008 a 2009. Esto implica que no existe nada que pueda hacer la Reserva Federal con la política monetaria para tratar los cambios estructurales relacionados a la demografía y los cambios en la distribución de empleos entre los sectores. 

Expectativas de baja inflación

Debido a que la inflación (junto con el crecimiento de la productividad) es un componente clave en el crecimiento de los salarios, las expectativas de inflación juegan un papel al determinar el crecimiento de salarios.  Según lo calculado por un estudio de la University of Michigan, las expectativas de inflación han disminuido repentinamente de un nivel máximo de más de 10% en 1980.

Figure 1:

Las expectativas de inflación aumentaron al principio de la recuperación económica de la Gran Recesión, alcanzando 4.6% en marzo de 2011 – cuando un consenso anticipó una rápida recuperación.  Estas esperanzas probaron estar equivocadas; el crecimiento real del PIB de la economía creció a un modesto pero constante ritmo del 2%.  Las presiones inflacionarias han estado ausentes en buena parte.  Mientras las primeras opiniones fueron revisadas gradualmente, las expectativas de inflación bajaron, llegando a 2.6% en julio; todavía por arriba del reciente 2% inferior a la tendencia en la inflación.  El descenso posterior al 2011 en las expectativas de inflación pudo haber frenado el posterior crecimiento de los salarios.  Los empleados y empleadores esperaban cada vez más una menor inflación – y con esto, menos aumentos.

Cambios demográficos

Mientras las expectativas de inflación disminuyeron, la composición de la fuerza laboral de los EE.UU. también sufrió cambios importantes.  Los EE.UU. tienen tres generaciones principales en edad laboral: la Generación de la Posguerra o "Baby Boomers" (nacidos después de la segunda guerra mundial hasta 1965, según el Centro de Investigaciones Pew), la Generación X (1965-1980) y los "Millennials" (1981-1997).  La Generación de la Posguerra comprende una generación excepcionalmente numerosa, con 76 millones de individuos nacidos entre 1946 y 1965, comparado con los 55 millones de individuos de la Generación X y 65 millones de "Millennials".  Sin embargo, la Generación de la Posguerra ha comenzado a declinar en años recientes mientras la mortalidad deja atrás a la inmigración.  En 2015 el Centro Pew descubrió que los "Millennials" habían sobrepasado a la Generación de la Posguerra para convertirse en la generación más grande, con 75.4 millones de Millennials, 74.9 millones de individuos de la Generación de la Posguerra y 66 millones de individuos de la Generación X.

Esta distribución generacional está cambiando a la fuerza laboral.  En los últimos años, el gran y envejecido grupo de la Generación de la Posguerra vio un mayor número de retiros.  Los "Millennials", por su parte, todavía se están incorporando a la fuerza laboral.

Las repercusiones para el crecimiento de la productividad y los salarios son importantes.  Los individuos de la Generación de la Posguerra probablemente son trabajadores con un salario alto y con experiencia.  El retiro de la fuerza laboral es un elemento crítico para el crecimiento de los salarios y la productividad.  Los nuevos participantes de la fuerza laboral, los "Millennials", tienen menos experiencia y ganan menores salarios.  Su incorporación a la fuerza laboral tiene el mismo efecto que la salida de la Generación de la Posguerra – se debilita el crecimiento de los salarios y la productividad.

Al representar gráficamente la parte de la población de los EE.UU. de más de 65 años, se revela un aumento de los retiros posteriores a la recesión.  Existe un repunte claro y dramático en la población de 65 años y más, aumentando después del 2007, según comenzó la era del retiro de la Generación de la Posguerra.  La población en edad de retiro aumentó de 12.6% del total de la población en 2007 a 15.6% hoy en día, y continuará aumentando hasta la década del 2030.

Figure 2:

Figure 3:

La composición generacional de la población en edad productiva en sí misma puede ser medida también (la población en edad productiva se define aquí como de 25 a 64 años de edad).

El segmento de mayor edad de la fuerza laboral (50 a 64 años de edad) aumentó como parte de la población en edad productiva entre 1992 y 2015, aumentando de 25.19% a 37.45% antes de disminuir ligeramente a 37.2% en 2017 a medida que los trabajadores de mayor edad se retiraron.  El segmento más joven de la fuerza laboral (25 a 39 años de edad) aumentó a 39% desde un mínimo de 37.16% en 2011.  Como parte de la fuerza laboral, los "Millennials" más jóvenes empezaron a destacar, mientras la Generación de la Posguerra de mayor edad se está retirando gradualmente.

El segmento de la población de 25 a 29 años de edad, el cual brinda un perfil de los trabajadores más nuevos, también aumentó, subiendo a 13.72% en 2017 de 12.33% en 2003, e invirtiendo una disminución que abarcó de mediados de la década de 1980 hasta principios de la década del 2000.  El grupo de 55 a 64 años de edad, el cual brinda un indicador para trabajadores mayores cercanos al retiro, se ha estabilizado alrededor del 24.66%, y disminuirá pronto.

Figure 4:

Figure 5:

El resultado de estos cambios demográficos es una fuerza laboral que aporta un número en aumento de trabajadores jóvenes, mientras se deshace de un número en aumento de trabajadores de mayor edad.  Este cambio generacional está desalentando el crecimiento de los salarios y la productividad.

Cambios en los sectores

Los EE.UU. también están sufriendo un cambio en las distribuciones de nóminas.  Se ha logrado mucho de la transición hacia una economía basada en los servicios – los servicios representan el 70% del total de nóminas no agrícolas hoy en día, comparado con un 55% en 1980.  Mientras tanto, la manufactura ha bajado de 20% de nóminas no agrícolas en 1980 a 8% hoy en día.

Figure 6:

Tres sectores de servicios se beneficiaron enormemente del cambio hacia una economía basada en los servicios: los servicios educativos y de salud, los servicios profesionales y de negocios, y los servicios de ocio y hotelería.  Estos sectores han crecido rápidamente como parte del total de nóminas no agrícolas, representando 41% del total de nóminas no agrícolas en 2017, por arriba del 37% antes de la recesión y 24% en 1980.  El sector más grande de servicios (comercio, transporte y servicios públicos) perdió algo de terreno como parte de las nóminas, mientras todavía aporta un número considerable de trabajos; el gobierno, por otra parte, descendió vertiginosamente después de la Gran Recesión, ya que las autoridades estatales y locales se deshicieron agresivamente de trabajos en el periodo de 2010 a 2013.

Estos cambios son importantes en la actual escasez de oferta de mano de obra.  Los EE.UU. han sumado más de un millón de trabajos hasta ahora en este año, con 2 millones sumados en 2016.  En total, casi 15.6 millones de trabajos han sido sumados al total de nóminas no agrarias desde el fin de la recesión en junio de 2009. Si la distribución de nóminas está cambiando mientras el mercado laboral continua aportando trabajos a un ritmo vertiginoso, el crecimiento de los salarios y la productividad puede ser afectado.

Figure 7:

La expansión de nóminas después de la recesión ha beneficiado principalmente a los sectores privados de servicios de baja paga.  Éstos incluyen al ocio y la hotelería; comercio, transporte y servicios públicos; y servicios educativos y de salud.  Solo un sector altamente remunerado ha visto una expansión considerable – los servicios profesionales y de negocios.  El crecimiento de baja remuneración ha dejado ligeramente atrás al crecimiento altamente remunerado; pero el crecimiento en los sectores alta y bajamente remunerados ha superado al crecimiento de sectores con remuneración media.  Estas tendencias de expansión pueden también estar contribuyendo al lento crecimiento de los salarios y la productividad.

El sector gubernamental está excluido aquí porque los datos de ingresos por hora no están disponibles.  Sin embargo, el sector gubernamental se contrajo considerablemente durante la recuperación (perdiendo 850,000 trabajos en los primeros días de la recuperación, y recuperándose solo parcialmente).  Este sector es por lo general altamente remunerado con prestaciones excelentes; su contracción tuvo un impacto negativo en el crecimiento de los salarios y la productividad.

En total, los tres sectores privados bajamente remunerados (ocio y hotelería; comercio, transporte y servicios públicos; y otros servicios) aportaron 37% del crecimiento de trabajos no agrícolas en el periodo posterior a la recesión.  Todos estos trabajos pagan menos del promedio de "todos los empleados"; su expansión le quita valor al crecimiento de los salarios.  Con los servicios educativos y de salud sumados (el cuarto sector más bajamente pagado, en torno a la paga promedio), los cuatro sectores más bajamente pagados explican el 60% del crecimiento de trabajos posterior a la recesión.

Los tres sectores más altamente pagados (actividades financieras, minería y tala, y servicios de información) sumaron solo 3.7% del crecimiento de trabajos posterior a la recesión.  Con el cuarto sector más altamente pagado (servicios profesionales y de negocios), esa cantidad se dispara a 31%.  La expansión en estos sectores, todos los cuales pagan por arriba del promedio, ha contribuido al crecimiento de los salarios.

Los dos sectores de paga media (manufactura y construcción, ambos se encuentran por arriba de la paga promedio) sumaron solo 10% de la expansión de trabajos posterior a la recesión.

Esta expansión posterior a la recesión describe una situación de un mercado cada vez más polarizado, con los empleos dirigiéndose principalmente a los sectores bajamente pagados y los sectores altamente pagados.  La expansión dentro de los sectores bajamente pagados deja ligeramente atrás a los sectores altamente pagados; sin embargo, ambos han sobrepasado por mucho a los sectores medianamente pagados.

Figure 8:

La polarización por paga se puede observar representando gráficamente la parte de nóminas privadas no agrarias asignadas a los primeros cuatro sectores, los últimos cuatro sectores y los dos sectores de en medio.  El crecimiento en los cuatro sectores más bajamente pagados ha dejado atrás a los primeros cuatro.  La brecha entre los dos se localiza a 27%, por arriba del 21% en 1980 y 25% al comienzo de la recesión.  Mientras tanto, los sectores medianamente pagados han caído en picada, estabilizándose en alrededor de 15.6% después de la recesión.  Este patrón de expansión de nóminas puede representar un obstáculo para el fuerte crecimiento de los salarios y la productividad.

Implicaciones para la política

Los cambios estructurales de la economía de los EE.UU. indican que el bajo crecimiento de los salarios y la productividad podría persistir por algún tiempo.  Primero, las expectativas de un descenso en la inflación pueden informar la toma de decisiones sobre aumentos en el lugar de trabajo, hasta que la inflación observada aumente por arriba de 2% y se acelere por algunos trimestres.  No se incluye ningún aumento de peso en la inflación medida en nuestro panorama económico 2017-2018.   Segundo, los efectos dobles del retiro de la Generación de la Posguerra y los nuevos trabajadores "Millennial", dejará a los EE.UU. con una fuerza laboral ligeramente joven, un poco menos experimentada y bajamente pagada.  Esta tendencia se invertirá – después de que la Generación de la Posguerra se retire en el periodo del 2020 al 2025.  Tercero, la reasignación de nóminas hacia los sectores de servicios en cualquier lado del espectro de la paga es también un factor restrictivo, ya que una gran parte de los nuevos trabajos son aportados a sectores muy bajamente pagados (tales como el ocio y la hotelería).  Aunque vemos que esta tendencia se estabiliza, no vemos un cambio total a corto o largo plazo. 

En términos de implicaciones de política, es probable que la Reserva Federal permanezca extremadamente cautelosa en el alza de tasas. Y, con el crecimiento de los salarios y la productividad continuamente bajo, aún si se trata de razones estructurales, la tasa de fondos federales sin solución para este ciclo de tasas, puede estar en el rango de 1.50% a 1.75%. La política fiscal es una historia diferente. El gasto en infraestructura y la inversión en educación podrían hacer una diferencia con el tiempo. Desafortunadamente, el panorama para el aumento del gasto del gobierno federal en infraestructura se ha debilitado considerablemente durante el verano, y la Casa Blanca, el Senado y la Cámara de Representantes controlados por los Republicanos parecen estar más concentrados en recortar el apoyo a la educación que en aumentarlo. Por lo que parece que el crecimiento de los salarios y la productividad deben esperar a que se retire la Generación de la Posguerra antes de aumentar.


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Sobre el autor

Bluford "Blu" Putnam se desempeñó como Director Gerente y Economista Jefe de CME Group desde mayo de 2011. Con más de 35 años de experiencia en la industria de servicios financieros y concentración en banca central, investigación de inversiones y gestión de cartera, Blu se desempeña como CME Group portavoz de las condiciones económicas mundiales.

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