Los mercados de opciones están confiados antes de la llegada de La Niña

Después de la amenaza del año pasado, el fenómeno climático de La Niña podría estar realmente regresando esta vez (Figura 1).  Se está acumulando agua más fría de lo normal a lo largo del ecuador en el océano pacífico del lado del continente americano (Figura 2).  La Niña está asociada con condiciones más frías y húmedas a lo largo de la frontera entre los EE.UU y Canadá, condiciones más cálidas y secas en la mayor parte del sur de los Estados Unidos, e impacta patrones climáticos a nivel mundial.  La Niña ha agitado los mercados agrícolas en el pasado, haciendo que los precios suban y bajen desenfrenadamente, a menudo entre niveles de volatilidad excepcionalmente bajos y altos.  

Figura 1: La Niña podría estar de regreso después de una amenaza falsa.

Figura 2: Aparición de agua más fría de lo normal a lo largo del Pacífico Ecuatorial Central y Este Central.

Una característica potencialmente preocupante de los mercados agrícolas hoy en día, es que las volatilidades implícitas de las opciones complejas de maíz, trigo (Figura 3) y soya (Figura 4) se operan a o cerca de mínimos históricos.  Esto podría significar que los mercados lamentablemente no están preparados para un posible fenómeno de La Niña, lo que podría acarrear una ola de volatilidad. 

Figura 3: Las opciones de maíz y trigo son las más baratas registradas.

Figura 4: Las opciones de complejo de soya se encuentran cerca de mínimos históricos.

Desde 1959, el mundo ha experimentado ocho episodios significativos de La Niña y 12 episodios significativos de El Niño, un calentamiento de corrientes.  Para los fines de este artículo, consideramos que un episodio es significativo si el Índice Niño Oceánico (ONI por sus siglas en inglés) del Centro de Predicción Climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) cae a o por debajo de -1°C en el caso de La Niña y sube a o por arriba de +1°C en el caso de El Niño. 

La Figura 5 muestra lo que les pasó, en promedio, a los precios al contado ajustados a la inflación de productos agrícolas en los 12 meses posteriores a la pasada docena de fenómenos de El Niño y ocho de La Niña que alcanzaron nuestro límite de relevancia.  El resultado es muy claro: El Niño tiende a ser más alcista para los precios de cosecha mientras que La Niña tiende a ser más bajista.  Todos los productos de soya (frijol, aceite y harina) tendieron a reaccionar más fuertemente a El Niño y La Niña que la mayoría de los otros productos agrícolas operados en CME y CBOT. 

Sin embargo, se debe considerar que entre los ocho episodios previos de La Niña, han existido respuestas variantes de precios de un episodio al siguiente y de un producto a otro (Figura 6).  Esto nos hace sentido por varias razones.  Primero, ninguna vez dos fenómenos de La Niña han sido exactamente similares.  Cada uno tuvo un diferente grado de intensidad y una duración única.  Segundo, cada La Niña tuvo su propio impacto distintivo sobre temperaturas y precipitación en las áreas de cosecha del mundo.  Tercero, cada La Niña se presentó durante un conjunto particular de circunstancias económicas.  Por ejemplo, el fenómeno de La Niña más reciente en 2010 se presentó en un momento en el que la Reserva Federal de los EE.UU. estaba comenzando sus tasas (casi) cero y políticas de flexibilización cuantitativa.  Los precios de las materias primas y los mercados de capitales se dispararon en 2009 y 2010, repuntando los precios de la mayoría de productos agrícolas junto con ellos, independientemente del impacto que La Niña pudo haber tenido.  Por último, la producción agrícola se ha disparado en Sudamérica desde fines de los años noventa, lo que podría mitigar algunos de los impactos de precios de La Niña, lo que afecta de manera diferente al hemisferio sur, con veranos típicamente más frescos en Brasil e inviernos más secos en el sur de Brasil, Uruguay y el norte de Argentina. 

Figura 5: El cambio promedio del precio al contado del real en los 12 meses posteriores a El Niño / La Niña cruza el límite de 1°C.

Figura 6: Una gran variedad de resultados de un fenómeno de La Niña a otro.

En la medida que La Niña siga inmediatamente a El Niño, algunas de las disminuciones de precios que se presentan durante los 12 meses posteriores a que La Niña llegue a -1°C por debajo de lo normal en el índice ONI, puede representar simplemente que se invirtieron los aumentos de precios que tomaron lugar durante El Niño anterior.  Esto debería ser un consuelo para aquéllos que están preocupados sobre las posibilidades de mayores disminuciones de precios en los mercados agrícolas.  Para la mayoría, los precios de las cosechas ya se encuentran en niveles relativamente bajos desde hace varios años. 

Además de precios promedio de cierta manera menores, la otra característica clave de La Niña son los excepcionalmente altos niveles de volatilidad del mercado.  La volatilidad histórica durante los periodos de La Niña ha promediado cerca de 1.5 veces el nivel de volatilidad histórica durante periodos neutrales y de El Niño para maíz, soya y trigo.  Sin embargo, aquí también existen diversos niveles de volatilidad de un fenómeno de La Niña al siguiente.  En términos generales, entre más intenso es el episodio de La Niña (más negativa es la lectura del mínimo en el índice ONI), mayor es el grado de volatilidad en los precios de la cosecha (Figuras 7 a 11). 

Figura 7: La Niña a menudo implica un excepcionalmente alto nivel de volatilidad del maíz.

Figura 8: Un fenómeno de La Niña más fuerte implica mayores niveles de volatilidad histórica del maíz.

Figura 9: La volatilidad de la soya tiende a ser excepcionalmente alta durante La Niña.

Figura 10: Entre más fuerte es La Niña, mayor probabilidad de un excepcionalmente alto nivel de volatilidad de la soya.

Figura 11: El trigo también tiende a ser excepcionalmente volátil durante La Niña.

Figura 12: Entre más fuerte es La Niña, más probable es la excepcionalmente alta volatilidad histórica del trigo.

En resumen:

  • Los fenómenos pasados de La Niña tendieron a ser bajistas para los precios de las cosechas pero ha existido una amplia variedad de respuestas de un episodio al siguiente.
  • Los precios de las cosechas ya han disminuido bastante, por lo que si se desarrolla un fenómeno de La Niña no existe garantía de que disminuirán todavía más.
  • La Niña tiende a tener correlación con niveles de volatilidad excepcionalmente altos en los mercados agrícolas que rebasan por mucho la volatilidad histórica experimentada durante El Niño y durante periodos neutrales, cuando el índice ONI se encuentra entre -1°C y +1°C de su nivel normal de temporada.
  • En términos generales, entre más fuerte es La Niña mayor es el grado de volatilidad en los mercados agrícolas.
  • Actualmente, los mercados de opciones muestran una extraordinaria falta de preocupación con respecto a la futura volatilidad de precios.
  • El aumento de la producción agrícola sudamericana podría mitigar el impacto sobre el precio y la volatilidad de los mercados agrícolas. 

 

Todos los ejemplos en este informe son interpretaciones hipotéticas de situaciones y se usan solo con fines explicativos. Las opiniones en este informe reflejan exclusivamente aquéllas del autor y no necesariamente aquéllas de CME Group o sus instituciones afiliadas. Este informe y la información contenida en el mismo no deben considerarse como asesoramiento de inversión ni como resultados de experiencias reales de mercado.

Sobre el autor

Erik Norland es Director Ejecutivo y Economista Principal de CME Group. Él es responsable de generar análisis económico sobre los mercados financieros globales mediante la identificación de tendencias emergentes, la evaluación de factores económicos, la previsión de su impacto sobre CME Group y la estrategia comercial de la compañía, y sobre aquéllos que operan en varios mercados. También es uno de los portavoces de CME Group sobre condiciones económicas, financieras y geopolíticas globales.

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